rosácea

¿Qué es la rosácea y cómo tratarla?

La piel rosácea todavía es una enfermedad desconocida, aunque personajes públicos como Dani Martín o Cameron Díaz han compartido en sus redes sociales las consecuencias que tiene. Desde la Sociedad Española de Medicina Interna (FESEMI) indican que es bastante frecuente entre la población, pues “aproximadamente el 10% de las personas entre 20 y 50 años pueden padecer rosácea más o menos acentuada”.

Lejos de lo que se cree, la piel con rosácea no es una enfermedad estética, sino inflamatoria. No tiene cura, puesto que es crónica, y afecta a los vasos sanguíneos del rostro. Por lo general, progresa con el paso de los años causando un empeoramiento de los síntomas cada vez que aparece. No obstante, existen formas de paliar los brotes y de reducir el enrojecimiento de la piel que tan característico es en la rosácea.

¿Cuáles son las causas de la rosácea?

La piel rosácea no tiene una causa que hoy en día se conozca. Todavía se están realizando estudios para determinar si la provoca un factor hereditario, pero no hay nada concluyente. Lo que sí se sabe es que hay ciertos elementos que desencadenan los brotes de esta enfermedad que cursa con enrojecimiento de la piel, venas que se ven a simple vista, protuberancias que parecen acné adulto y sensación de ardor.

La exposición al sol o al viento pueden hacer que la rosácea aparezca en las personas que ya la sufren de manera crónica. Asimismo, el ejercicio físico o el consumo de alcohol también pueden ser otros detonantes. Las temperaturas extremas, ahora que llega el invierno por ejemplo, pueden hacer que la piel rosácea empeore. Pero, hay un factor importante que es posible controlar de alguna manera para evitar la aparición de los brotes.

Estamos hablando de las emociones que son tan poderosas que se pueden somatizar. Por esta razón, si una persona diagnosticada con rosácea está pasando por un periodo de ansiedad o de depresión, puede que los brotes surjan con una mayor frecuencia o que incluso no lleguen a irse del todo. Por lo tanto, mejorar la gestión emocional y practicar actividades como yoga o meditación podrían ayudar a prevenir esta rosácea nerviosa.

¿Qué tipo de piel tengo si tengo rosácea?

La rosácea en piel blanca es más frecuente. Aquellas personas que tengan una tendencia a quemarse con facilidad cuando se exponen al sol suelen tener una mayor predisposición a padecer esta enfermedad inflamatoria. También, el hecho de que la piel sea seca puede contribuir a ello, aunque no es una regla que se cumpla en todos los casos. Lo que sí suele ocurrir con el tiempo es que la piel se engrosa, sobre todo, la de la nariz.

A pesar de esto, la rosácea en piel morena también se puede dar. No es tan habitual, aunque tiene un factor en contra y es que no se detecta tan fácilmente como en las pieles más claras. El enrojecimiento pasa más desapercibido y puede que el diagnóstico se retrase debido a esto. Por lo tanto, tanto en piel blanca como morena esta enfermedad puede aparecer y conviene que se diagnostique lo antes posible. 

¿Cómo se puede quitar la rosácea?

Existen varios tipos de rosácea, desde la eritematosa que provoca un enrojecimiento en la zona central del rostro, la pápulo-pustulosa que causa protuberancias similares al acné, la fimatosa que surge cuando la piel se engrosa, hasta la ocular que afecta a los ojos causando lagrimeo e irritación. Además, no hay que perder de vista que la piel rosácea en niños también se puede dar. Por lo que hay que prestar atención.

Aunque existen tratamientos específicos que puedan recomendar los dermatólogos y que ayudan, la rosácea se basa en controlar los síntomas y en prevenirlos. Cuando aparecen, hay tratamientos naturales que pueden aliviar el escozor, el malestar y la tirantez de la piel sin dañarla. Además, existe algo muy importante que es usar protección solar durante todo el año. La piel con rosácea la necesita, incluso en invierno.

Aceite de caléndula y argán

El aceite de caléndula y argán que tienes a tu disposición en Crude Beauty ha sido especialmente diseñado para calmar las pieles irritadas o muy sensibles como es el caso de la rosácea. Cuando aparece, el rostro puede hasta llegar a doler debido a las protuberancias que aparecen. Por lo tanto, esta opción natural respetuosa con la piel puede ser de gran ayuda para que esta enfermedad mejore con el paso de los días.

Aceite de onagra y macadamia

Otro aceite esencial es el de onagra y macadamia. En este caso, viene muy bien para hidratar con profundidad la piel que debido a la rosácea puede mostrar parches con descamación que piquen y causen ardor. Gracias a este aceite es posible mejorar notablemente este tipo de síntomas para que la piel con rosácea vuelve a sentirse más calmada, hidratada y sin la tirantez que a veces provocan los brotes.

La rosácea no tiene cura por el momento, sin embargo, es posible tratarla y evitar que los brotes causen un malestar mayor. Con productos naturales como nuestros aceites, la piel se calma, el enrojecimiento disminuye y la dermis se va recuperando poco a poco. Saber cuáles pueden ser los posibles detonantes de la piel rosácea en cada persona es vital para intentar prevenir que aparezca, aunque en ocasiones no pueda evitarse.

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